Agricultura sostenible versus política

América latina ha destacado en las últimas décadas un gran avance en cuanto a sus métodos agrícolas en función de la conservación del ambiente y con ello un sistema de desarrollo enfocado a la producción. La razón del éxito recae en la conjunción de elementos políticos y de la misma manera elementos externos como las empresas de agroquímicos quienes se involucraron en el inicio de los programas apoyando el Laboreo Cero como si se tratara del cultivo de semillas de marihuana.

Siembra Directa o La labranza Cero

La degradación del medio ambiente junto con sus recursos ha llevado a una multitud de personas a tomar conciencia sobre ello, sobre todo a lo que se refiere a la agricultura donde la producción agrícola es vista desde otras perspectivas. Una de ellas se trata de la labranza cero, que se trata de una técnica cuyo propósito es conservar la producción agrícola a través de la eliminación o uso nulo del arado, las rastras u otras maquinarias similares como rotovadores y subsoladores con las que la capacidad de producir de los suelos se ve afectada a futuro.

El efecto directo del uso de estos equipos agota los niveles de materia orgánica que es el principal agente para mantener las propiedades fisicoquímicas y biológicas de los suelos. Algunos de los países que se encargan de velar por ello son Brasil, Paraguay y Estados Unidos cuya superficie agrícola es bastante extensa, por lo que la labranza cero es su prioridad.

Beneficios

No solo los beneficios son para los cultivos, sino también para los agricultores ya que las tierras de mayor tamaño como las de soja también estaban sujetas al laboreo cero. En cuanto a esta situación, el sector político no tuvo tanta intervención debido a lo débil de sus propuestas, por lo que el camino se echó a andar de excelente manera, incluso apoyados por ONG y agencias internacionales.

Estas actividades encontraron apoyo de todos los sectores, incluso de las asociaciones de agricultores y simplemente porque no habían indicios de que este tipo de no actividad se hubiese ejecutado con antelación en estas zonas, aunque un entendimiento inadecuado de la investigación y extensión de este método no le aperturó más camino hacia el sector agrícola.

Gobiernos que estaban invirtiendo en dicho sector que aplicana estas estrategias, se vieron en la necesidad de retirar la colaboración que incluía ayudas ambientales, pero más allá de mermar la actividad, dio paso a nuevas ideas que en el momento fueron útiles,  pero que se han prolongado a lo largo del tiempo provocando un descenso de los cultivos en la actualidad, empleo reducido de las tierras marginales, el uso de fertilizantes sin la aprobación previa, así como la reducción de las cabezas de ganado, y como consecuencia el freno de las inversiones tanto agrícolas como ambientales.

De manos de los agricultores aún quedan algunas iniciativas conservacionistas como la siembra de árboles para controlar los efectos de la erosión, pero la supresión de ayudas ha conducido a un dejo, desmotivación y abandono por parte de los agricultores de sus tierras.