En la más reciente reglamentación se autoriza el cultivo a nivel doméstico de semillas feminizadas, y también al expendio en las farmacias de aceites y cremas cuya base para su elaboración sea el  cannabis. Para gran cantidad de sectores, esta es una regulación que brinda un paso seguro contra la lucha del narcotráfico.

A finales del 2020, Argentina se encargó de legalizar el autocultivo controlado de cannabis medicinal, así mismo, se contempló un permiso para la venta de aceites, cremas y otros derivados en farmacias autorizadas, ello de acuerdo a la nueva reglamentación que ha sido firmada por el presidente de ese país, Alberto Fernández. La misma fue publicada en el Boletín Oficial.

Dentro del comunicado se resalta que: «Resulta impostergable crear un marco reglamentario que permita un acceso oportuno, seguro e inclusivo y protector de quienes requieren utilizar el Cannabis como herramienta terapéutica». 

Entre otros aspectos que son destacados dentro de esta regulación, se ha incluido la autorización del cultivo personal y en red para los usuarios, investigadores y pacientes que se encuentren registrados en el Programa Nacional de Cannabis (ReProCann), supervisado por el ministerio de Salud. 

En el documento se establece que: «Los y las pacientes podrán inscribirse para obtener la autorización de cultivo para sí, a través de un o una familiar, una tercera persona o una organización civil autorizada por la Autoridad de Aplicación. Podrá inscribirse en el Reprocann quien cuente con indicación médica y haya suscripto el consentimiento informado correspondiente, en las condiciones establecidas por el programa».

Además se agrega: «Es que la presente reglamentación establece un registro específico para usuarias y usuarios que cultivan cannabis para fines medicinales, terapéuticos y/o paliativos, como así también promueve la creación de una red de laboratorios públicos y privados asociados que garanticen el control de los derivados producidos».

En medio de todo, esta legalización del cannabis ha de suponer una victoria para los activistas y también para quienes son defensores de su uso con fines medicinales. «Se fueron organizando redes y crearon organizaciones civiles que actualmente gozan no solo de reconocimiento jurídico, sino también de legitimación social», acota dicho comunicado.

Del mismo modo, la reglamentación hará posible el control de la calidad de sus derivados, evitando comprometer a mayores daños la salud, reduciendo el tráfico ilegal, y también, abriendo un nuevo rubro dentro del país, a fin de poder exportar e importar los productos hechos a base de cannabis.

¿Quiénes tendrán la posibilidad de cultivar?

El cultivo personal y en red será permitido para los usuarios, investigadores y pacientes que reciban autorización después de inscribirse en el Registro del Programa de Cannabis (ReProCann).

Los pacientes contarán con la posibilidad de inscribirse en dicho Programa con la finalidad de poder obtener la autorización de cultivo para sí mismos, a través de un familiar, una tercera persona o una organización civil que se encuentre autorizada por la Autoridad de Aplicación. En la ley se establece que: «Podrá inscribirse en el ReProCann quien cuente con indicación médica y haya suscripto el consentimiento informado correspondiente, en las condiciones establecidas por el PROGRAMA».

Así mismo se establece en la ley: «garantizar el acceso gratuito al aceite de cáñamo y demás derivados del cannabis a toda persona que se incorpore al programa, en las condiciones que establezca la reglamentación», en tal sentido, las obras sociales y prepagas deberán garantizarlo, y en el caso de las personas sin cobertura médica, el Estado deberá garantizar la provisión gratuita.