La política y la administración son campos que se encuentran estrechamente relacionados y ello es claramente visible al momento de estudiar un máster de administración ya que la política se encuentra inmersa en los recursos públicos que se administran en una sociedad, razón por la cual una requiere estrechamente de la otra y de esta manera poder llevar a cabo sus funciones principales.

Hay varios factores a tomar en cuenta, como por ejemplo que el término Administración pública considera  algunos límites que no son tan precisos pues comprende todo un conjunto de organizaciones públicas que se encargan de realizar una  función administrativa, además de gestionar aquellas competencias que le pertenecen al estado y así mismo, de gestionar a otros entes públicos cuyo carácter es estatal, estos pueden ser regionales o locales. 

Si nos enfocamos en la administración de acuerdo a sus funciones, esta se encuentra en constante contacto con la ciudadanía que conjuntamente se encuentra de la mano con el poder político lo cual cubre ciertas expectativas relativas a los intereses públicos. Cabe destacar que el término 

Política tiende a ser sumamente genérico pero hace referencia a todo aquello que se encuentra inmerso en la órbita de los gobiernos y en los procesos electivos de los mismos.

No es una relación nueva

La discusión de la relación que existe entre la política y la administración es de vieja data, pues hace siglos ya se debatía acerca de sus vínculos incluso con los recursos humanos. Dicho debate aún no se detiene con lo cual no hay un límite mientras se trata de matizar las posturas y de este modo no perjudicar a quien se encuentra cumpliendo dichos roles para el estado. 

Los ciudadanos deben verse privilegiados por las administraciones públicas ya que éstas son un elemento perteneciente al estado contando con un personal capacitado que pueda cubrir sus requerimientos. Para alcanzar dichos objetivos, las autoridades competentes deben fijar su atención en la selección de un personal que ejecute de la mejor forma las decisiones políticas, así como las competencias técnicas planteadas. 

Es innegable la bondad que otorga la meritocracia sobretodo en los cargos públicos, aunque con ello se muestra una realidad sin tanta fortuna con respecto a las administraciones al menos en latinoamérica donde los criterios adscriptivos se encuentran apegados a los clientela res cuyo corte político partidista impera al momento de asignar dichos cargos.

En cuanto a la atención local y a manera general, por ejemplo en Chile son las municipalidades las que se encargan de resolver y dar la cara ante el ciudadano y sus necesidades, bien sea de manera directa o como intermediario. Las anteriores conclusiones nos invitan a realizar un estudio profundo de la realidad que embarga los criterios que son empleados por las autoridades cuando se trata de la elección de los cargos de carácter público de las autoridades locales ya que ello tiene un impacto directo sobre el ciudadano lo cual tiene a su vez, repercusión política.