Posiblemente al escuchar hablar de un divorcio, nuestro pensamiento se vaya directamente a toda la inversión que implica una pensión compensatoria en el divorcio, pero no solo de eso se trata tal situación. En la actualidad la tasa de divorcios se ha visto incrementada bien sea porque su origen se sustentó en una reunión relámpago, por farándula, por terceros o porque simplemente se acabo el amor. 

Se le puede atribuir como una de las primeras causas al divorcio, la rutina pues hace del mismo una situación insostenible que sobreviene debido al descuido de las relaciones, mucho tiempo fuera de casa o dificultades financieras, lo que inevitablemente conduce a una ruptura. La rutina suele desencadenar malos entendidos, peleas, relaciones descuidadas hasta la rotunda infelicidad gracias a la costumbre. 

Entre otras razones para solicitar un divorcio, encontramos a la infidelidad, y para llegar a ella no es necesario salir de la casa pues el Internet sin requerir interacción social facilita tal situación, sin mencionar el trabajo, el coqueteo, contacto con otras personas que llevan a sentirnos cortejados como si ello fuese la primera vez. A ello le podemos sumar el “si tu me aburres, yo también te aburro” con todas las prácticas diarias o con días fijos para ello obviando lo romántico de la improvisación. En esta situación se ha dejado de un lado crear juntos proyectos por pequeños que sean, sin entorpecer el tan importante tiempo a solas y la privacidad. 

Un amor que desde sus inicios se torna conflictivo solo puede tener dos caminos que transitar tras una unión conyugal: su fortalecimiento por medio de la convivencia, o su total ruptura tras el reconocimiento de la incompatibilidad. Un concepto de pareja sana es aquella que siempre se reconcilia tras una diferencia.  Dicha actitud nos muestra que aun teniendo intereses distintos y de igual manera sus prioridades, estos son los factores que precisamente los unen. 

En este orden también se pueden mencionar embarazos no deseados, uniones a temprana edad o crisis emocionales se convierten en el peor caldo de cultivo que  son la vía directa a un divorcio. Pero indagando más a fondo, podemos encontrar que realmente la causa del divorcio, no es exactamente el matrimonio, pero si existe una causa que posiblemente no se tomará en cuenta en la mayoría de los casos, y es la política.  

La política, causante de divorcio 

En realidad la política directamente no, sino el activismo político, el cual trae junto a él abandono, estragos, infidelidades, mentiras, engaños y deslealtades a todos los niveles. Si bien el divorcio no es una solución, debería tomarse como el último recurso para dar por concluida una relación. ello ocurre para ambos sexos, tanto para el hombre como para la mujer que decide sumarse a las filas de alguna militancia política junto a su compañero fiel, aunque ello no podrá evitar un eventual divorcio. 

 

Un dirigente político siempre se encontrará en campañas enfocadas a su exterior con lo que solo se benefician sus homólogos, más no lo interior que involucra su comunidad conyugal y ello se incrusta como un virus que solo acepta la compañía y el contacto con las multitudes más allá del contacto con la pareja, situación que resulta desde su inicio en un mal negocio, ya que se sustituye a alguien que se encuentra dispuesto a realizar cualquier sacrificio, por algo que desde su inicio no vale la pena conservar.